TRASTORNOS RELACIONADOS

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DISMÓRFICO CORPORAL


DISMÓRFICO CORPORAL


Se caracteriza por la preocupación por uno o más defectos o imperfecciones percibidas en el aspecto físico que no son observables o parecen sin importancia a otras personas. El afectado/a se ve feo, poco atractivo o deforme y siente vergüenza de su apariencia. Las zonas corporales más comunes son la piel (acné, cicatrices, arrugas), el pelo (“adelgazamiento” del mismo, excesivo vello facial) y la nariz (tamaño, forma). También se puede dar preocupación por la asimetría. Las preocupaciones son excesivas, muy molestas y consumen mucho tiempo (horas). En estos casos, también hay una respuesta compulsiva frecuente y repetitiva (mirarse al espejo, excesiva preparación) y/o actos mentales (comparar su aspecto con el de otros).

DE ACUMULACIÓN


DE ACUMULACIÓN


Se caracteriza por la dificultad persistente para deshacerse, renunciar o separarse de las posesiones independientemente de su valor real. Las razones para ello suelen ser su utilidad, su valor estético, un fuerte apego sentimental, la propia responsabilidad por el destino de los bienes o el temor a la pérdida de información. El afectado/a guarda de forma voluntaria e intencionada sus posesiones experimentando angustia y ansiedad cuando se deshace de las mismas.

TRICOTILOMANÍA


TRICOTILOMANÍA


Se caracteriza por el acto recurrente de arrancarse el propio pelo produciéndose su pérdida. Las localizaciones más frecuentes son el cuero cabelludo, las cejas y los párpados. Puede aparecer en forma de episodio breve a lo largo del día o en períodos menos frecuentes de mayor duración (horas). Sus particularidades son: el tipo específico de pelo (textura, color); la forma específica de tirar; la forma específica de examinar (manipular el pelo entre los dedos, morderlo); el sentimiento de ansiedad y aburrimiento; el sentimiento de tensión (antes de arrancarlo, al resistir el impulso de hacerlo); y, la sensación de placer o alivio una vez arrancado.

EXCORIACIÓN


DE EXCORIACIÓN


Se caracteriza por el acto recurrente de rascarse la propia piel. Las localizaciones más frecuentes son la cara, los brazos y las manos. Además de rascado puede haber frotamiento, presión y conlleva un gran consumo de tiempo (horas). Sus particularidades son: el tipo específico de costra; el sentimiento de ansiedad y aburrimiento; el sentimiento de tensión (antes de rascar, al resistir el impulso de hacerlo); y, la sensación de placer o alivio una vez se ha rascado.

SLP Vanesa Jiménez

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